Andy Chango (Buenos Aires, 1970) considera agotado su discurso dentro del rock. Compositor impulsivo, ha trabajado siempre a partir de materias que conoce bien pero un día se dio cuenta de que había llegado a un momento de impasse en su carrera musical. Inmerso en ese estado de cambio mental y profesional, Chango ha dedicado los últimos cinco años a empaparse de Boris Vian. Y deben de haber sido cinco años de lo más intensos. El resultado se llama Boris Vian, un disco de 12 canciones que se pone a la venta a primeros de junio.
Todavía esta semana Chango anda ultimando correcciones al libreto y poniendo la maqueta del disco en los bares de su barrio para comprobar la reacción del público. Boris Vian se presentará en julio en La Mar de Músicas en Cartagena, con algunos de los músicos invitados del disco, y será adaptado como un espectáculo teatral protagonizado por el propio Chango para el otoño. El disco vale también como el primero de los homenajes que se le dedican al autor de La hierba roja, puesto que el próximo año se cumplen cincuenta años de su muerte y ya se prepara una catarata de publicaciones y reediciones de su obra, considerada de culto.